Qué son los mandatos de género y cómo afectan a las mujeres

Qué son los mandatos de género y cómo afectan a las mujeres

Género es una categoría social construida a partir de la sexualidad, que moldea los roles y relaciones entre hombres y mujeres. A través de la socialización, interiorizamos ciertos mandatos sobre cómo debemos ser y comportarnos, de acuerdo con los modelos hegemónicos de masculinidad y feminidad. Transgredir estos patrones conlleva enfrentarse a la crítica, la culpa y la vergüenza social. En pocas palabras, el género es una estructura sociocultural basada en la sexualidad, que determina nuestras identidades y vínculos de manera diferenciada.

El impacto de los mandatos de género en las mujeres

  1. Las mujeres mayores a menudo se sienten profundamente solas, culpando a sus hijos y nietos por no brindarles la atención que necesitan. Esto se debe a que se han dedicado por completo a sus deberes familiares, sin desarrollar una identidad propia más allá de sus roles de madre y esposa. 

Cuando estas responsabilidades de cuidado ya no son necesarias, muchas mujeres se encuentran desorientadas y confundidas, cuestionándose sobre su propia persona y el rumbo que ha tomado su vida. Esta falta de autonomía personal les dificulta la construcción de una verdadera independencia.

  1. Nos hunde la autoestima. Desde niñas nos repiten que el éxito en la vida depende de ser bonitas, mientras la publicidad nos bombardea con ideales de belleza imposibles de alcanzar. Esto provoca que nos comparemos con ese estándar irreal, sintiéndonos viejas, gordas y feas. No nos enseñan a apreciarnos por quiénes somos, sino que nos hacen creer que no valemos si no cumplimos con ese modelo irreal de perfección.

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  1. Las relaciones desequilibradas persisten a pesar de los avances en la igualdad. Se tiende a valorar más en las mujeres la apariencia física y la devoción, mientras que en los hombres se aprecia más la fuerza y el liderazgo. Estas diferencias de valoración conllevan que hombres y mujeres desarrollen capacidades diversas, lo cual coloca a las mujeres en una posición inferior dentro de la pareja, sentando las bases para las relaciones de violencia de género.
  1. Lamentablemente, muchas mujeres experimentan emociones negativas que les causan inquietud y sufrimiento. El miedo, la vergüenza y la culpa son sentimientos muy comunes en sus vidas. Se nos enseña que somos vulnerables y que debemos tener mucho cuidado al salir, intentando pasar desapercibidas para evitar que nos ocurra algo malo. Esto genera miedo e inseguridad. Desde niñas, nos inculcan que debemos actuar de cierta manera para ser aceptadas y queridas. Se nos dice que pensar en nuestras propias necesidades es egoísta, y cuando no cumplimos con esas expectativas, nos sentimos culpables. Además, muchas mujeres se avergüenzan cuando sufren violencia sexual, y a menudo callan o no denuncian, creyendo que de alguna manera son responsables de lo sucedido.
  1. Lamentablemente, muchas mujeres aún enfrentan barreras para tener una vida sexual plena y satisfactoria. A menudo, se les dificulta separar los aspectos emocionales de los sexuales, y se les desalienta a tomar la iniciativa y expresar abiertamente sus deseos, ya que aún se considera inapropiado. Esto las lleva a adoptar un rol más pasivo y complaciente en sus relaciones, lo que les impide disfrutar plenamente de su cuerpo y su sexualidad.
  1. Las mujeres enfrentan desafíos que afectan negativamente su bienestar integral. Factores como la carga laboral excesiva, los menores ingresos, el mayor desempleo y la desigual repartición de las tareas domésticas inciden en su salud física y mental. A menudo, las mujeres acuden a consultas médicas con síntomas físicos que enmascaransu malestar emocional, siendo tratadas con psicofármacos que no abordan realmente la raíz del problema, impidiéndoles centrarse en resolverlo de fondo.

Concepto de estereotipos de género

Diariamente, nos enfrentamos a representaciones de género que se basan en ideas preconcebidas y prejuicios. Estas representaciones influyen tanto a nivel interno de las personas como a nivel externo, estableciendo expectativas, mandatos y roles sociales. Además, este proceso ocurre en un contexto donde las representaciones asociadas con lo «femenino» se encuentran subordinadas a las vinculadas con lo «masculino», siendo este último el género considerado como la categoría universal desde la cual se analiza y decide, supuestamente de manera neutral.

Si bien los estereotipos de género suelen afectar más a las mujeres, también tienen un impacto negativo en los hombres. Refuerzan una idea dominante de masculinidad que les impide ejercer ciertos derechos y los vincula a roles y mandatos que, por ejemplo, pueden aumentar su exposición a conductas de riesgo, especialmente durante la adolescencia y la juventud.

Los estereotipos de género limitan las oportunidades y la igualdad en diversos entornos. Influyen en las elecciones y el panorama de posibilidades que se presentan. Por ejemplo, las mujeres suelen concentrarse en carreras relacionadas con «tareas femeninas», como la educación y los recursos humanos, mientras que los hombres tienden a inclinarse por «roles masculinos», como la ingeniería. Esta división horizontal se traslada también a las trayectorias profesionales.

Los prejuicios y las ideas preconcebidas basadas en ellos impiden que personas talentosas y competentes accedan a ciertos trabajos o posiciones de liderazgo, lo cual es injusto y, en ocasiones, sucede de manera no deliberada. Esto termina perjudicando los derechos, la independencia y el empoderamiento de los géneros que no son masculinos. Pero también afecta las oportunidades de desarrollo de las organizaciones, empresas y de la economía en general.