La corresponsabilidad es el reparto justo de las tareas del hogar y las responsabilidades familiares, como la organización, el cuidado, la educación y el apoyo emocional de las personas dependientes del hogar. Esto busca distribuir de manera equilibrada el tiempo de vida entre mujeres y hombres. En este artículo, analizaremos cómo funciona la familia tradicional en una sociedad occidental heteronormativa, desde una perspectiva de género. Es bien sabido que existen roles familiares tradicionalmente asignados a las mujeres, como las tareas de cuidado (cocinar, cuidar a niños y enfermos, educar a los hijos) y roles asignados a los hombres, como proveer a la familia (trabajar fuera de casa, mantener la vivienda, proteger a la familia).
Armonización entre Trabajo y Vida Familiar
La armonización entre el trabajo y la vida familiar consiste en una serie de medidas que facilitan equilibrar el empleo fuera del hogar con las responsabilidades de cuidado, las cuales se asocian tradicionalmente con las mujeres. Estas medidas se implementaron en la legislación debido a la incorporación de las mujeres al mercado laboral y estaban claramente dirigidas a ellas, pero esto dejaba de lado dos aspectos muy importantes.
Percepción de Corresponsabilidad en el Hogar
Según una encuesta realizada en 2021 por la UNAF, la mayoría de madres y padres, especialmente las mujeres, no perciben corresponsabilidad en la asunción de tareas domésticas y de cuidado por parte de sus parejas. Incluso entre las parejas en las que ambos trabajan a tiempo completo, las mujeres siguen sin percibir esta corresponsabilidad. Además, un 17% de los padres y madres en pareja indicaron que los conflictos de pareja aumentaron tras el inicio de la pandemia, siendo el reparto de tareas domésticas el principal motivo para las mujeres y la intensificación de la convivencia para los hombres. Asimismo, el acceso a medidas de conciliación no remuneradas tiene un sesgo de género, siendo más los padres que las madres que señalan a la empresa o el puesto como principal motivo para no acceder a estas medidas.
Impacto del Teletrabajo en la Distribución de Tareas
El teletrabajo ha afectado de manera distinta a hombres y mujeres. Las mujeres han asumido más responsabilidades en el hogar, como las tareas domésticas y el cuidado de los hijos y personas mayores, incluso cuando ambos progenitores trabajan. Esto ha dificultado que las mujeres concilien su vida laboral y familiar.
Interrupciones y Estrés Laboral en Mujeres
Las mujeres sufren más interrupciones en su trabajo, y con mayor frecuencia que los hombres, están dispuestas a disminuir sus horas laborales para priorizar las tareas de cuidado. Esto afecta negativamente su situación económica.
Entre trabajar desde casa y cuidar de los hijos, algunas personas sienten que están ocupadas todo el tiempo. Además, el seguimiento del aprendizaje de los hijos en edad escolar, que recae principalmente en las madres, se ha convertido en una nueva fuente de ansiedad y estrés, llegando incluso a afectar negativamente la relación con los menores. Algunas madres con trabajos que les permiten tener horarios flexibles y que requieren mucha concentración y silencio, optan por trabajar desde casa durante la madrugada, ya sea acostándose más tarde o levantándose más temprano que el resto de la familia.
La Carga Mental en el Hogar
En los hogares, la responsabilidad no se limita a realizar las tareas, sino también a pensar y planificar lo que debe hacerse. A diferencia de las empresas, donde hay puestos de trabajo dedicados a la coordinación y con mayor responsabilidad y valor económico, en los hogares no existe esta estructura.
Las mujeres no solo realizan las tareas domésticas y de cuidado, sino que también las planifican y organizan para el resto de la familia. Además, recuerdan cosas como los alimentos que faltan en la compra, la ropa que ya no les queda a los niños, los materiales necesarios para la escuela, las citas médicas y otras actividades del hogar.
Consecuencias de la Carga Mental
La responsabilidad que conlleva la carga mental es una lacra invisible que genera estrés, ansiedad y es la base de muchos conflictos de pareja. Esta carga mental, que recae principalmente sobre las mujeres, tiene graves consecuencias a nivel personal y social.
Por un lado, afecta negativamente a la salud mental de las mujeres, quienes deben hacer frente a la gestión de múltiples tareas y responsabilidades, tanto en el ámbito doméstico como en el laboral. Este exceso de trabajo y preocupación constante provoca problemas como insomnio, irritabilidad, dificultad de concentración y, en casos extremos, cuadros de depresión y ansiedad.
Efectos en la Dinámica de Pareja
Además, la carga mental perjudica a las mujeres en su objetivo de conseguir una conciliación plena entre la vida familiar y personal. La necesidad de estar pendiente de los detalles del hogar, de los horarios y necesidades de los hijos, así como de las tareas domésticas, limita su capacidad de disfrutar plenamente del tiempo libre y de dedicarse a su desarrollo personal y profesional.
Esta situación también repercute en la dinámica de la pareja, ya que la desigual distribución de las responsabilidades en el ámbito doméstico genera frecuentes desencuentros y conflictos. La falta de corresponsabilidad por parte de los hombres agrava aún más la carga mental de las mujeres, creando un círculo vicioso que deteriora la armonía de la relación.

